
Cinematografía y producción
Matías Lamarque Lorca & Cristóbal Vargas Parentini
Productor ejecutivo
José Venegas
SINOPSIS
Conocido como "el Rodin alemán", Tótila es uno de los escultores de vanguardia más destacados de Chile en el siglo XX. Su vida fue un viaje marcado por la tragedia y la gloria.
Su obra enfrentó grandes adversidades, como la Segunda Guerra Mundial en Alemania que destruyó parte de su trabajo, y años después en Chile, sus esculturas fueron vandalizadas por otros artistas de la época.
Tras una profunda crisis personal abandonó la escultura y renació como poeta, dejando un extenso legado creativo.
En 1967 fallece, dejando un epitafio que resume su vida y su obra: "El nacimiento del Yo es el comienzo del amor".
NOTA DE INTENCIÓN DE LOS AUTORES
¿Por qué este genio de la escultura fue marginado por el ambiente artístico chileno de su época?
El talento y el pensamiento de Tótila Albert estaban muy adelantados a su tiempo, desafió los límites de la academia con un estilo excepcional, cargado de una narrativa con relieve espiritual. En su obra no habitaba lujuria, sino lo sagrado de los cuerpos. Sus esculturas irradian un erotismo que fluye como una fuerza capaz de conectar –de una vez– lo íntimo y lo trascendente.
Sin embargo, sus ideas y carácter directo, poco diplomático, chocaron frontalmente con la institucionalidad chilena. Esto no solo lo marginó, sino que también tuvo consecuencias devastadoras para su legado. Varias de sus piezas sufrieron daños irreparables debido al saqueo y la destrucción provocada por otros artistas chilenos, mientras Tótila trabajaba en su taller en la Escuela de Bellas Artes. Como si esto fuera poco, las pocas esculturas de yeso que sobrevivieron, terminaron por deteriorarse con el tiempo en la misma bodega del museo.
Sumergirnos en el universo creativo de Tótila y darle vida en esta película ha sido un verdadero privilegio. Tuvimos la fortuna de contar con algo único: el archivo personal que Tótila legó a su amada hija, Luz. Abrir ese archivo fue como descubrir un tesoro oculto, un don invaluable que nos guió en cada paso de esta obra.
Pero eso no fue todo. También tuvimos el privilegio de escuchar el poderoso testimonio del psiquiatra Claudio Naranjo, único discípulo de Albert. Claudio nos señaló que Tótila habría vivido una experiencia trascendental: una "muerte en vida" que lo condujo a un renacimiento espiritual. Esa transformación lo convirtió en un visionario, en un verdadero hombre de conocimiento.
He aquí el corazón de nuestra película: el viaje interior de Tótila. Un viaje de genialidad, tragedia, renacimiento y búsqueda espiritual.